
El lunes, a una semana de la entrada en vigor de la norma que prohíbe la comercialización de medias reses bovinas, varios integrantes de la cadena de la carne resolvieron pedir formalmente la suspensión de la medida, porque «la mayor parte de las plantas faenadoras no cuenta con las instalaciones adecuadas», entre otros motivos.
Ese será el pedido que le elevarán al ministro de Economía, Sergio Massa, y a la ministra de Trabajo, Kelly Olmos, con copia al secretario de Agricultura, Juan José Bahillo. Sin embargo, esta cartera dijo en varias ocasiones que el troceo no se iba a postergar. De no prosperar el pedido de prórroga, los matarifes (reunidos en la Cámara Argentina de Matarifes y Abastecedores, CAMyA) preparan presentar una medida cautelar, algo que también estudiaban los frigoríficos de centro del país (Federación de Industrias Frigoríficas Regionales Argentinas, Fifra).
La reunión fue organizada por los matarifes con otros integrantes de la cadena de valor, entre productores, consignatarios, feedloteros, gremios y cámaras, en la sede de la Sociedad Rural Argentina. Dos entidades no fueron convocadas: la cámara ABC, que nuclea a los mayores frigoríficos exportadores y auspicia el troceo de la media res, y la Mesa de las Carnes, que supo ser el gran interlocutor del sector con el Gobierno anterior.
Además, solicitaron «se convoque a los sectores afectados al efecto de encontrar soluciones viables y sustentables en el tiempo que nos permitan, por la vía del consenso y sobre bases técnicas sólidas, avanzar en forma efectiva en la modernización del consumo».
Tres décadas sin que estén dadas las condiciones
La normativa que en teoría comienza el lunes obliga a comercializar la carne bovina en trozos de hasta 32 kilos, en consonancia con disposiciones de la Organización Internacional del Trabajo (OIT). Así, ya no volveríamos a ver a esos trabajadores de blanco de pies a cabeza cargando medias reses sobre sus hombros desde los camiones hasta las carnicerías. A partir de que se implemente, se estima que la carne se repartirá a las carnicerías en tres partes: el cuarto delantero, el cuarto trasero y el «parrillero» (asado, vacío, matambre, entraña y tapa de asado).
En realidad, todos los eslabones de la cadena bovina coinciden en que el hombreo de medias reses no puede seguir, tanto por la salud de los trabajadores, como por la sanidad de la carne. Pero, aunque a todos les parece bien, la mayoría dice que no es el momento de hacerlo. A la vez, es cierto que esto viene ocurriendo desde hace al menos tres décadas, cuando Felipe Solá, entonces secretario de Agricultura de Carlos Menem, lanzó el programa Corte por lo Sano, que nunca se logró implementar.
El 1 de noviembre comienza el sistema de troceo de la carne vacuna
Sucede que las medias reses pesan en promedio 110 kilos, por lo tanto, para cumplir el tope de 32 kilos de carga, hay que trocearlas en tres o cuatro partes. Pero, para cortarlas y que no se destrocen, deben haber tenido al menos 24 horas de frío. Y eso requiere grandes y costosas cámaras frigoríficas, como las que obligatoriamente ya tienen los frigoríficos exportadores pero muchos mataderos dedicados al consumo interno no.
«La verdad es que hay empresas que ya hacen las cosas bien, empresas que quieren hacer las cosas bien, y empresas que no quieren», dice un antiguo empresario del sector. «Siempre se dice que no es el momento de hacer el cambio, por la crisis… Es una crisis crónica». No obstante, es cierto que esta normativa no fue acompañada de consensos, planes, créditos blandos o campañas para reducir la informalidad, para darles a las eventuales inversiones un apoyo y una perspectiva de largo plazo.