Contrabando, lavado de dinero y subsidios: causas de la baja inflación en Bolivia

Consultamos a tres economistas para analizar las razones detrás de que Bolivia tenga la inflación más baja de la región. Todos coinciden en estos tres puntos.

Los bolivianos no sienten los efectos del alza de combustibles o muchos alimentos debido a los subsidios estatales y al contrabando

Tres causas, dos ilegales y otra asistencialista, le han permitido a Bolivia mantener la inflación más baja de la región: contrabando, lavado de activos y subsidios.

Entre las razones de explicación formal, los especialistas en economía indican que para entender este fenómeno que causa mucha admiración entre los países vecinos, lo primero que debemos saber es que Bolivia tiene el gas natural más barato de Sudamérica.

Para los hogares, para la electricidad, para los comercios, para los vehículos, transporte público y consumo en general, este factor abarata mucho el costo de vida.

“Cuando los precios de la energía se suben a nivel mundial, se impacta todo el aparato energético y los costos de transporte de los países. Y se sube también el costo de la electricidad y de muchas cosas incluidos los alimentos. Pero en Bolivia cualquier vaivén en el contexto internacional no se siente entre los bolivianos por los subsidios. Mientras, el mundo sufre las consecuencias del alto precio de los hidrocarburos y de la de la energía, pues casi todos los países se ajustan a los movimientos de los precios internacionales”, explica el experto en energía Álvaro Ríos.

Mientras en Bolivia el precio de la gasolina, diésel y GLP se mantiene fijo hace más de 15 años, en los países vecinos la subida ha sido importante en este año. En el caso del diésel, los precios se incrementaron en 54% en Argentina, en 79% en Chile, en 95% en Perú y aproximadamente en 100% en Brasil. La gasolina especial, a su vez, aumentó en 59% en Argentina, en 98% en Perú y en más de 100% en Brasil y Chile. Esto influye directamente en la economía de estos países en sus índices de inflación.

“Como Bolivia mantiene el precio fijo acá no hay ningún impacto en el bolsillo de las personas. Es decir que el transporte no sube, la electricidad no sube, el GLP para la cocina no sube. Entonces los comedores donde se vende comida la comida no gastan más en energía, por ende la comida no sube. Esa situación es una de las grandes razones porque Bolivia tiene una baja inflación, a pesar de que los precios de los hidrocarburos se han elevado incluso antes de la invasión de Rusia Ucrania”, resalta Ríos.

Pasa todo lo contrario en los países vecinos que no mantienen subsidios y que transan en el mercado internacional: Perú, Brasil, Chile, Paraguay y Uruguay, por ejemplo. Todos estos países practican los precios internacionales en los combustibles.

Para el economista Darío Monasterio el indicador de baja inflación parece muy bueno a nivel internacional pero tiene efectos terribles a nivel nacional. Monasterio explica que todas las variables explicadas con anterioridad han configurado un escenario de inflación baja, pero aun así la inflación ha subido en los últimos 12 meses. Ha ido saltando de 0,98 a 1,40 a 1,80, lo que implica que está creciendo exponencialmente y es motivo de preocupación.

“La inflación mide el alza de los precios y lo que interviene son dos variables muy importantes: la oferta y la demanda. En Bolivia, muchos productos que han llegado que están en alza a nivel internacional nos llegan a precios bajos por el contrabando. Productos como el trigo o el maíz que han subido en la oferta local están con precios bajos. Y la demanda local está muy ralentizada, muy de capa caída. Esto pasa por que la gente no tiene muchos recursos y esto viene desde la pandemia. No ha habido una verdadera recuperación económica. Este juego de oferta y demanda influyen en la baja inflación”, dice Monasterio.