
Hay estrellas que se superponen todo el tiempo en algunas producciones de Hollywood. Que, como las figuritas repetidas en los paquetes, aparecen en la pantalla de las películas mainstream. Pero, muchas veces, detrás de ellas, se esconde un universo desconocido, que está oculto por alguna razón. A Mark Wahlberg le pasa eso.
El actor de Los infiltrados, Uncharted: Fuera del mapa y Transformers: la era de la extinción esconde un pasado violento en el que, en varias oportunidades, desplegó una cara repudiable. Con muchos episodios de explosiones de ira y violencia racista, llegó a estar preso en una causa en la que lo imputaron de un intento de homicidio.
La adolescencia de Mark Wahlberg: entre la violencia callejera y el tráfico de drogas
Mark Wahlberg nació el 5 de junio de 1971 en una numerosa familia de Boston: es el menor de nueve hermanos. Hijo de un veterano de la guerra de Corea y de una asistente de enfermería, durante muchos años vivió con muchas necesidades.
Cuando era chico, Wahlberg era uno de los más complicados del clan. A los 14 años dejó la escuela secundaria y empezó a cometer pequeños delitos, como robos o vandalismo. Los rasgos antisociales fueron incrementándose con el tiempo, hasta que quedaron expuestos del todo.
De acuerdo a lo que especifica el sitio Today I Found It, Wahlberg se unió durante dos años de su adolescencia a una pandilla que traficaba drogas en su barrio. En total, tuvo entre 20 y 25 incidentes, entre asaltos y episodios de violencia callejera. En ese lapso de su vida, el actor fue adicto a la cocaína.
Una de las primeras causas judiciales que enfrentó, que con los años se filtró en los medios, fue una en la que el racismo exacerbado que Wahlberg mostraba en la calle se intensificó aun más. De acuerdo al desaparecido sitio Gwaker, en 1986, el actor persiguió a varios chicos afroamericanos.
El testimonio judicial del momento indicó que Wahlberg y tres amigos siguieron en bicicleta a dos hermanos de apellido Coleman que caminaban por la calle. Mientras los insultaban, les tiraron piedras al grito de: “Maten a los negros”.
Al otro día, volvió a ocurrir otro hecho más. El entonces adolescente vio a los hermanos con su maestra y, a la salida de la escuela, les volvió a lanzar una lluvia de piedras. Una alumna sufrió algunas heridas e, incluso, intervino una ambulancia.
Tanto a Wahlberg, como a sus amigos se les abrió una causa judicial que se cerró en un juicio abreviado “por consentimiento”, aunque, en este caso, no admitió culpabilidad alguna. Se comprometió a “no agredir, amenazar, intimidar o acosar” a las personas por sus orígenes. La violación de esto originaría cargos penales, algo que finalmente ocurrió.