
Ante la preocupación por la falta de gasoil en el norte argentino, la Secretaría de Energía anunció que trabajará con el Ministerio de Seguridad para reforzar los pasos fronterizos con la Gendarmería. Según indicaron fuentes oficiales, en las provincias del norte la demanda de gasoil se duplicó con respecto al promedio nacional, por lo cual creen que se estarían “contrabandeando volúmenes de combustible”, ya que que los precios en la Argentina son muchos más económicos que en los países vecinos.
En el Gobierno admiten que es “muy difícil controlar a cada vehículo en particular”, pero lo consideran necesario en este momento de desabastecimiento. La Secretaría de Energía, además, instruyó a la empresa estatal Energía Argentina (Enarsa) que provea del gas necesario a Refinor, la principal refinería del Noroeste, para que “trabaje al mayor régimen posible”.
“El Gobierno está trabajando con las principales empresas refinadoras del país para que incrementen el actual nivel de importación de gasoil, con el objeto de cubrir el cuello de botella al que nos está exponiendo el aumento excepcional de la demanda en la Argentina”, afirmó el secretario de Energía, Darío Martínez, en un comunicado. Según detalló, el consumo de gasoil creció en el país aproximadamente 20% y está “tocando récords históricos”.
“Este pico de demanda, que está producido simultáneamente por un crecimiento de la actividad económica, agudizado por la estacionalidad determinada por el incremento anual de la actividad agropecuaria, viene siendo acompañado por las compañías comercializadoras importando la diferencia de volumen que no se produce en la Argentina”, agregó Martínez.
Más allá de la “demanda récord”, la brecha de precios de los combustibles entre los valores locales y los internacionales es el principal factor que explica el desabastecimiento de gasoil en el país. La Argentina importa alrededor de 30% del total de gasoil que consume, sobre todo en esta época del año, cuando está en su máxima actividad la cosecha del campo.
El Brent, la cotización internacional del barril de petróleo que se toma de referencia en el país, se disparó en los últimos días a raíz de las mayores restricciones que Europa le impuso a Rusia y cerró a US$123. Sin embargo, en el mercado doméstico, los precios del surtidor reflejan un valor del barril de alrededor de US$65.
El mercado de nafta y gasoil no está regulado, como ocurre con las tarifas de gas y electricidad, pero todos los gobiernos inciden en los precios a través de YPF, la empresa privada con control estatal, que abastece al 55% de las estaciones de servicio. En los últimos años, la política de la compañía fue retrasar los aumentos de precios necesarios, mientras que al mismo tiempo se incrementó la cotización internacional. Esta acción disparó dos efectos que explican el desabastecimiento: que haya menos oferta de gasoil y que se incremente la demanda de los ciudadanos de países vecinos, que cruzan la frontera para conseguir combustible más barato.
Las empresas refinadoras importan lo mínimo e indispensable de gasoil para cumplir con los contratos de sus estaciones de servicio, como es el caso de Axion, Raízen (la licenciataria de Shell) y Trafigura (Puma Energy), ya que en cada operación pierden dinero por la diferencia de precios.