
En ese sentido, Quinteros destacó que Tarapacá depende, en cierta medida, “del contacto y del intercambio que tenemos con nuestros vecinos, como Bolivia, Paraguay y el norte de Argentina y tantos otros. Entonces, poder reabrir nuestra frontera es una medida que nos va a permitir recuperarnos económicamente de esta crisis que estamos saliendo recién, a propósito de la pandemia. También nos interesa poder resguardar el tránsito ancestral que se da en el altiplano y distintas otras situaciones que hoy están afectando a personas que tienen derecho de poder ingresar”.
El delegado presidencial informó que se ha trabajado coordinadamente con todos los funcionarios y las agencias de control que están dispuestas en la frontera “para poder tener un flujo ordenado y poder pasar, transitar, hacia un nuevo estadio de política migratoria que sea capaz de atender dos cosas: por un lado respetar los derechos humanos de todas las personas sin distinción y en segundo lugar el poder resguardar también las consecuencias que la migración tiene para la comunidad de acogida, particularmente para los vecinos y las vecinas de Tarapacá”.
Finalmente, el delegado presidencial precisó que la Ley de Migraciones que se encuentra vigente no ha sufrido modificaciones “y las personas venezolanas, haitianas, cubanas y dominicanas cuentan todavía con la obligación de tener una visa consular para ingresar al país”.