
Los senadores del Frente de Todos no tratarán por ahora el proyecto de ley que levanta el secreto bancario para detectar las cuentas en el exterior sin declarar, por temor a una reacción adversa del sistema financiero que pudiera derivar en una corrida cambiaria.
Fue un pedido de los directivos del Banco Central que conduce Miguel Pesce a referentes del bloque oficialista, que lo aceptaron y congelaron el debate hasta nuevo aviso.
El proyecto fue presentado por el jefe del interbloque José Mayans y otros cuatro senadores del kirchnerismo: Oscar Parrilli, Anabel Fernández Sagasti, Juliana Di Tullio y Martín Doñate.
Lo enviaron junto al que crea un fondo con dinero repatriado de cuentas del exterior que no están declaradas para destinarlo a pagar la deuda con el FMI, que tuvo dictamen el pasado miércoles y el Frente de Todos lo llevaría al recinto en 10 días.
En el debate en comisión agregaron sanciones a los Bancos que no aporten información, que llevan hasta su caducidad para funcionar en el país. Tal vez esta incorporación intentó cubrir algunas de las atribuciones que esperaban darle a los tres poderes del Estado con el levantamiento del secreto bancario y no serán posibles.
Según los técnicos del Central que intercambiaron conceptos con los senadores, una ley así podría convulsionar el sistema financiero, en un momento en el que no hay reservas disponibles para responder a una presión fuerte contra el tipo de cambio. Pidieron hacer un estudio minucioso y los senadores cedieron.
No es un temor infundado: desde que el Gobierno anunció el acuerdo con el FMI la cotización del dólar cayó en el mercado paralelo (recién subió la última semana) y matizó las micro devaluaciones implementadas por el Central. Una ley mal interpretada por los actores del sistema financiero podría estirar aún más esa brecha.