
El Presidente y Guzmán anunciaron un beneficio en dos cuotas de $9000 para los activos y de $12.000 para los pasivos; el ministro confirmó el nuevo impuesto a la “renta inesperada”
El Gobierno decidió transferir unos 200.000 millones de pesos para morigerar el impacto de la inflación para 13 millones de personas. Con aportes del Tesoro Nacional que, según el ministro de Economía, Martín Guzmán, no afectará el acuerdo con el Fondo Monetario Internacional (FMI) ni incrementará el déficit fiscal, el presidente Alberto Fernández anunció un paquete de bonos para reforzar los ingresos de monotributistas, trabajadores informales y jubilados.
El titular del Palacio de Hacienda confirmó además que el Gobierno planea imponer un nuevo impuesto. Aunque no lo definió de ese modo. En palabras de Guzmán, se tratará de “un mecanismo para poder capturar parte de la renta inesperada producto no de inversiones, sino del shock que implica la guerra en Ucrania”. Será, según reforzó el Presidente, un impuesto para grandes empresas con ganancias superiores a los $1000 millones en el año.
Así, el un nuevo impuesto en torno a la “renta inesperada” que, según argumenta el Gobierno, tuvieron algunos sectores, no estará focalizado solo en el sector agropecuario, como se especuló tras la entrevista que dio el ministro el lunes. Será mucho más amplio.
“La ganancia neta imponible real tiene que haber aumentado de forma significativa en 2022, lo mismo que el margen de ganancia”, explicó Guzmán. Pero aclaró que, si esa renta inesperada se canaliza en inversiones, la imposición del fisco será menor. Aunque no dio mayores precisiones.
Mientras avanza con el proyecto de ley que demandará semanas y una compleja negociación en el Congreso con resultado incierto –Guzmán habló animadamente con el jefe del bloque de Diputados oficialista, Germán Martínez–, para hacer efectivo el pago de la bonificación el Gobierno se financiará con el crecimiento de los últimos meses, que se sostiene en la recaudación.
La medida fue parte de un trabajo en el que estuvieron involucrados Guzmán, el ministro de Desarrollo Social, Juan Zabaleta, y el ministro de Trabajo, Claudio Moroni. Según detalló el responsable de Economía, los trabajadores informales cobrarán un bono de $18.000 (en dos cuotas) en mayo y junio. Para los jubilados, será de $12.000, en un único pago, quienes perciban un haber mensual menor a dos jubilaciones mínimas. Se suma al bono de $6000 de marzo.
“Los monotributistas de las categorías A y B recibirán una bonificación $18.000, en también en dos cuotas. Al igual que las trabajadoras de casas particulares”, dijo Guzmán.
“¿Dónde sentimos que está fallando nuestro proyecto? En la distribución, porque la inflación se come gran parte de los aumentos salariales que se han dado y los incrementos que se han fijado para los sectores más vulnerables. Lo que estamos haciendo es atacar ese problema. Y con políticas que anunciaremos en los días sucesivos iremos viendo cómo atacamos la génesis de la inflación”, argumentó el Presidente.
“Excepcional”, fue una de las primeras palabras que pronunció Guzmán al iniciar su presentación sobre los nuevos bonos en el salón Blanco de la Casa Rosada. “Tienen como objetivo evitar que este shock que está sufriendo la economía argentina y mundial tenga consecuencias desigualadoras”, advirtió el ministro, que se sentó junto al Presidente en el salón Blanco, una clara señal de respaldo para uno de los principales apuntados por el kirchnerismo duro.
Otro dato que el Gobierno buscó destacar fue la presencia de representantes de todas las terminales de poder dentro del Frente de Todos en medio de la crisis. Ahí estuvieron el presidente de la Cámara de Diputados, Sergio Massa; el jefe de Gabinete, Juan Manzur; el canciller Santiago Cafiero; la secretaria Legal y Técnica, Vilma Ibarra, y el secretario general de Presidencia, Julio Vitobello, entre otros. De parte de los empresarios participó Daniel Funes de Rioja, titular de la Unión Industrial Argentina.