
El Gobierno está dispuesto a ir con todo sobre el mercado de la carne. Entiende que si le deja las «manos libres», los cortes se incrementarán por encima del ritmo actual, por lo que la presión no se detendrá, algo que se traduce en la continuidad del programa Cortes Cuidados y la imposición de trabas para exportar.
La relación entre ambas partes nunca fue la ideal, pero explotó cuando hace tres semanas los frigoríficos exportadores (agrupados en el Consorcio ABC) anunciaron de forma unilateral que saldrían del programa.
La reacción inmediata del Gobierno fue amenazar nuevamente con las ventas al exterior, hasta que tras una reunión se anunció el «acuerdo» para mantener la vigencia de Cortes Cuidados.
A tono con esto, el jueves pasado la Secretaría de Comercio Interior anunció una nueva etapa de este programa, y lo hizo sin necesidad de obtener el visto bueno de los propios frigoríficos con quienes, tras aquella reunión, no se volvieron a ver las caras.
«Al sector jamás se le comunicó nada. Se anunció la renovación de Cortes Cuidados, pero nunca se sentaron para analizar el tema o, al menos que lo pusieran al tanto de la situación. Para el sector la comunicación llegó por los medios», sostuvo a El Cronista un referente de la industria cárnica.