
Francia, Alemania, Italia, España, Dinamarca, Suecia y Eslovenia expulsaron en dos días a decenas de diplomáticos rusos, un gesto que marca una nueva degradación de las relaciones con Moscú después de que salieran a la luz masacres de civiles en Ucrania de las que se acusa a Rusia.
El jefe de la diplomacia europea Josep Borrell anunció el martes que fueron declarados «persona non grata» a varios miembros de la representación de Rusia ante la Unión Europea, a causa de «actividades contrarias» a su estatuto de diplomáticos, sin precisar ni el número ni la fecha de su expulsión.
Italia decidió expulsar a 30 diplomáticos rusos por razones de «seguridad nacional», declaró el martes el ministro italiano de Asuntos Exteriores, Luigi Di Maio.
«Esta medida, tomada en común acuerdo con nuestros socios europeos y atlánticos, fue necesaria por razones vinculadas a nuestra seguridad nacional y en el contexto de la situación actual de crisis relacionada con la agresión injustificada de Ucrania por parte de Rusia», destacó el jefe de la diplomacia italiana.
Por su parte, Mario Draghi, jefe del gobierno de Italia, confirmó que «la decisión se tomó de acuerdo con otros socios europeos y atlánticos», y precisó que su país apoyaba «con convicción» las nuevas sanciones presentadas el martes por la Comisión Europea (órgano ejecutivo de la Unión Europea).
Eslovenia también decidió expulsar a 33 diplomáticos rusos para expresar su «fuerte protesta» y «conmoción» tras el hallazgo de los civiles muertos.
Los países occidentales manifestaron este fin de semana su repulsa tras el hallazgo de decenas de cadáveres vestidos de civil en Bucha, al noroeste de la capital de Ucrania, tras la retirada de las fuerzas rusas.
Rusia niega su implicación en los hechos y denuncia un «montaje» de Kiev para denigrar la imagen de los soldados rusos.