
Se teme que busque dividir al país en dos, como ocurre en Corea
La invasión rusa a Ucrania cambió de curso. Ante el fracaso rotundo del plan original que era tomar Kiev en unas pocas horas, derrocar al gobierno de Volodymyr Zelensky e instaurar un gobierno títere, Vladimir Putin decidió concentrarse en la región del Dombás, en el este del país. Ahí se encuentra la mayor parte de la población ucraniano ruso-parlante. Y cree que es un objetivo más realista desde el punto de vista militar y político. Ese era el plan primario cuando comenzó a concentrar las tropas en la frontera. Fue dejado de lado para lanzar una ofensiva en todo el territorio ucraniano. Ahora, se convirtió nuevamente en el principal objetivo de esta Tercera Guerra de Ucrania.
La primera guerra se desarrolló entre 2014 y 2021. Comenzó con la invasión y anexión de Crimea y la entrega de armas y el entrenamiento de oficiales rusos a los separatistas de los enclaves de Luhansk y Donetsk, en la frontera ruso-ucraniana. Allí, en la denominada región del Donbás (que engloba a los dos enclaves y las provincias del mismo nombre) se desarrolló un campo de batalla que dejó 14.000 muertos en esos siete años.
La segunda guerra, fue lanzada el 24 de febrero de 2022 con la invasión de las tropas rusas. El plan de los generales del Kremlin era sorprender a los ucranianos con fuerzas especiales que permanecían ocultas entre la población civil y que debían actuar para garantizar el control del aeropuerto militar de Antonov, en el norte de Kiev. Querían crear allí una cabeza de playa y un puente aéreo que garantizara la presencia de miles de soldados en las puertas de la capital. En tanto, las fuerzas especiales debían ubicar y asesinar al presidente Zelensky. De esa manera, creían, tomarían el control de Ucrania sin mayores costos. Fracasó rotundamente. Desestimaron la capacidad de defensa de las fuerzas armadas ucranianas y de los cientos de miles de civiles que se enrolaron de inmediato en las Milicias Populares. Tampoco pensaron que la ayuda en armas e información de inteligencia por parte de Estados Unidos y Europa fuera tan extensa.
Avanzaron desde el sur para asegurar un corredor que una la ya invadida península de Crimea con los enclaves separatistas y un mes más tarde aún no lo lograron. Están destruyendo el puerto clave de Mariupol, sobre el Mar de Azov, que hasta anoche aún resistía y tienen en su poder una sola ciudad, Kharkov, cuya población le está planteando una heroica resistencia desarmada. Robert Gates, ex director de la CIA y secretario de Defensa de Estados Unidos, dijo que Putin “tiene que estar asombrosamente decepcionado” por la actuación de sus militares. “Estamos viendo en Ucrania a reclutas que no saben por qué están allí, que no están muy bien entrenados y que tienen enormes problemas con el mando y el control, y tácticas increíblemente pésimas”, comentó Gates en un foro de la Sociedad OSS.
El 25 de marzo comenzó la tercera guerra con un enfoque más estrecho, centrado en la región del Donbás, no necesariamente como un juego final, sino como una forma de recuperarse de los primeros fracasos y utilizar esa región como un nuevo punto de partida. El subjefe del Estado Mayor ruso, el coronel general Sergei Rudskoi, dijo que sus fuerzas habían logrado en gran medida los “objetivos principales” de la primera fase de lo que Moscú llama una “operación militar especial” en Ucrania. Agregó que sus fuerzas habían “reducido considerablemente” el poder de combate de los militares ucranianos, y como resultado las tropas rusas podían “centrarse en los principales esfuerzos para lograr el objetivo principal, la liberación de Donbas”. Un eufemismo para decir que fracasaron en su intento por tomar el poder en Kiev y que, para salvar la cara, se van a quedar con el Este del país.
El peligro de este nuevo enfoque es que Putin podría crear de hecho dos Ucranias, la del Oeste y la del Este, al estilo de las Coreas. Intentar armar un “colchón” entre el territorio pro occidental y la frontera de su país que le garantice una supuesta mayor seguridad. “Hay motivos para pensar que Putin contempla un escenario al estilo coreano, consistente en una línea divisoria entre las regiones ocupadas y las no ocupadas de nuestro país”, afirmó Kyrylo Budanov, el jefe del departamento de Inteligencia del Ministerio de Defensa de Ucrania.
El presidente Zelensky insistió en su llamamiento a Rusia para negociar el fin de la guerra, pero dijo claramente que Ucrania no aceptaría ceder nada de su territorio. “Hay que garantizar la integridad territorial de Ucrania”, dijo en su discurso nocturno por vídeo a la nación. “Es decir, las condiciones deben ser justas, porque el pueblo ucraniano no las aceptará de otra manera”. Este martes habrá una nueva ronda de conversaciones con mediación de Turquía. Es probable que los delegados rusos pongan sobre la mesa la posibilidad de repartirse el territorio ucraniano. Podría ser otra evaluación errónea de los generales rusos.