
Acelera a fondo al esbozar los ejes de su plan, pero aminora la marcha y evita responder si estaría dispuesta o no a enfrentar a Mauricio Macri en una interna. Eso sí, remarca que “el campeón le tiene que ganar a todos”. Confiada en sus chances, aventura que Macri no se pondrá el traje de elector y, apenas guarda el lápiz labial, subraya sus diferencias con Horacio Rodríguez Larreta, su rival en Pro. Dice que el país requerirá un “cambio profundo”, con reformas estructurales en la economía, y que el alcalde plantea “una tesis paralizadora” con su apuesta por “una coalición del 70%” para gobernar. “Yo creo más en la ampliación del crédito social que en un acuerdo corporativo”, define.
Decidida a ir por la Casa Rosada, descarta una candidatura en Buenos Aires y advierte que JxC aún no puede cerrarle las puertas a una alianza con el liberal Javier Milei para derrotar al kirchnerismo. Mientras se alista para una batalla a todo o nada, les manda mensajes a sus socios, pero, sobre todo, a Larreta: “Si los dos somos candidatos, a competir, a la cancha”.
También se refirió a las declaraciones de Máximo Kirchner sobre los porteños que votan partidos que quieren ocultar los crímenes de la dictadura: «le diría que sale de los márgenes de un debate democrático y juega peligrosamente a la vuelta del discurso de los setenta. Él debería ser mucho más prudente. Primero, porque somos una fuerza mayoritaria, que ha sido votada en todo el país. ¿Qué quiere? ¿Reproducir los años setenta ahora?»
Bullrich también fue preguntada por Gerardo Morales y Elisa Carrió que sugieren que el Pro apostó o especuló con un escenario de “cuanto peor, mejor” en la discusión por la deuda del FMI
«Absolutamente negativo. Al contrario, lo que hicimos fue demostrar con claridad que nuestro voto estaba condicionado a no respaldar un programa económico que nos llevaba al desastre. Y no lo votamos. Al default no íbamos a ir. Nos votaron para que cuidemos los intereses de la gente. Y la gestión parlamentaria de Pro permitió sacar el anexo de la ley», afirmó.