El otro dilema de Alberto Fernández

Fallas en el control de las protestas del campo y los piqueteros

Los dirigentes del agro ya definieron un plan de lucha en las rutas y en los puertos; los piqueteros duros también preparan protestas y acampes pero el gobierno no logra dar respuestas

En su «guerra» contra la inflación el presidente Alberto Fernández abrió otra batalla que se desplegará en las calles y que el gobierno hasta ahora no puede controlar: la amenaza del campo de cortar las rutas para revivir los agitados días de la Resolución 125 y el despliegue de un plan de lucha de los grupos piqueteros que reclaman por mejoras salariales y más planes.

Este nuevo escenario de movilización en las calles y en las rutas es el que le depara al gobierno en los próximos meses. Alberto Fernández intentará avanzar hacia un «consenso amplio» con todos los sectores sociales como dijo en su mensaje grabado del viernes. Pero en ese esquema no están previstas las protestas sociales del campo y los piqueteros que le escapan a su poder de control de la calle.

El decreto de aumento de retenciones a la harina y aceite de soja que ayer firmó el Presidente fue tomado como un gesto de agresión por parte del campo aún antes de que Alberto Fernández convoque a los sectores del agro a esa «mesa de negociaciones» con otros hombres del empresariado argentino.

Desde los sectores autoconvocados del campo, Ivan Castellaro, hay una posición aún más dura. «Es inviable seguir así porque peligra nuestra autosubsistencia. Daremos la lucha desde varios frentes», dijo este productor de Santa Fe en diálogo con El Cronista.

El plan de lucha que se plantean los autoconvocados ante las medidas del gobierno contra el campo son al menos en tres direcciones: el cese de la comercialización, los tractorazos en las rutas con controles de camiones y una masiva marcha a Buenos Aires. Todo esto se empezó a discutir en los últimos días en las Asambleas de autoconvocados diseminadas en todo el país. El decreto de ayer lo único que hizo fue dar pie a la batalla que se viene.

Desde otro ámbito, el gobierno enfrentará en los próximos días otra batalla y con otros actores. Aunque el escenario será el mismo: las protestas de los piqueteros en la calle, el corte de accesos a la Ciudad de Buenos Aires y el acampe en frente a edificios públicos.

Se trata de la protesta que ya acordó el bloque de Unidad Piquetera que conforman más de 40 agrupaciones sociales críticas al gobierno. Todos ellos reclaman más planes sociales, un salario básico digno, mejoras en la entrega de alimentos a los comedores escolares y programas de salida laboral inmediatos.

«La situación es grave y el gobierno no nos atiende. Están subestimando la protesta social», advirtió ante El Cronista Eduardo Belliboni, dirigente del Polo Obrero.

En esta misma línea de análisis se encuadra Silvia Saravia, coordinadora nacional de Barrios de Pie Libres del Sur quien dijo que «el gobierno tiene un discurso alejado de la realidad. La inflación se come los ingresos de las trabajadores y hoy el salario mínimo cubre la mitad de la canasta básica».