
La parcialidad de River Plate, a las puertas de la concreción de un nuevo título, armó la fiesta desde temprano, casi en simultáneo con la apertura de puertas del estadio Monumental, más de dos horas antes del arranque del partido.
En tiempos de trap, hip hop y otros ritmos urbanos, la indestructible música rock ganó espacio en los gastados parlantes del escenario de Núñez.
Así fueron reproducidos emblemáticos temas de Los Redondos (‘Ji Ji Ji’, ‘Angel para tu soledad’), Divididos (‘Ala delta’), Babasónicos (‘Irresponsables’), Los Tipitos (‘Silencio’), Turf (‘Pasos al costado’), La Renga (‘El final es en donde partí’) y hasta Almafuerte, (‘Toro y pampa’) que atronaban en un estadio que se completaba de a poco.
Los distintos candidatos (Jorge Brito, por el oficialismo, y Antonio Caselli, Carlos Trillo y Luis Belli, por la oposición) desplegaron sus estrategias para seducir a los eventuales votantes, colgando pasacalles en las inmediaciones de la cancha. Además de mostrar banderas en las diferentes tribunas como la Sívori, San Martín, Centenario y Belgrano.
El primer indicio para hacerle “sentir el rigor” al adversario se dio cerca de las 20.20, cuando los colaboradores del técnico Fernando Gago y algunos suplentes de Racing iniciaron una lenta caminata hacia una de las áreas. La rechifla fue generalizada.
La primera ovación de la noche ocurrió cerca de las 21, cuando el equipo del «Muñeco» pisó el césped del Monumental para hacer los ejercicios precompetitivos.
El reconocimiento hacia caudillos, como Leonardo Ponzio, Javier Pinola o Jonatan Maidana, no tardó en llegar.
El anuncio de la formación por los altoparlantes reafirmó que Julián Álvarez tiene patente de futuro ídolo para la grey ‘millonaria’.
Y que el «Muñeco» tiene ganado el cielo, independientemente de un resultado favorable o no. “Olé le, olá lá, Gallardo es de River, de River de verdad” tarareó la multitud para decretar un veredicto inapelable: la continuidad del técnico es un ferviente deseo, más allá de las propuestas que pudieran surgir.