
«Tuvimos una estrategia que nos permitió anticiparnos a algunos escenarios, pero también hubo un grado de violencia importante por parte de estos grupos de delincuentes», dijo.El jefe nacional de Orden y Seguridad, general Marcelo Araya, descartó que los policías hayan optado por no intervenir ante situaciones de delitos flagrantes, aunque sostuvo, por ejemplo, que en el caso del intento por derribar el perímetro donde estaba la estatua de Baquedano eran muchas las personas que estaban manifestándose en el lugar y prefirieron no actuar ante la posibilidad de generar un mayor caos. Era una de las jornadas que pondrían a prueba los protocolos, los nuevos carros lanzaguas y agentes capacitados para el diálogo con manifestantes. El primer aniversario del estallido social, en octubre del año pasado, no era parámetro, dado que la pandemia se encontraba en uno de sus momentos más altos y las medidas de confinamiento bajaron las tensiones. Sin embargo, ayer era una buena prueba para la estrategia de orden público.Así lo tomaron en Carabineros y en el gobierno, quienes hace semanas venían preparando lo que serían varios días de movilizaciones (entre el viernes 15 y el lunes 18), el que tuvo su momento más álgido durante la tarde-noche de ayer al cumplirse dos años del denominado estallido social. Todo era monitoreado por el alto mando de la institución, el ministro del Interior, Rodrigo Delgado, y el subsecretario de la cartera, Juan Francisco Galli.Fueron más de cinco mil carabineros desplegados en la Región Metropolitana, quienes comenzaron a vivir la jornada más pesada, pasada las 18.00, cuando los saqueos, ataques incendiarios y lanzamientos de bombas molotov se acentuaron en las inmediaciones del centro de Santiago. De inmediato, ante los 486 hechos de violencia a nivel nacional (229 en la RM) surgió la pregunta: ¿Por qué Carabineros no detiene los desmanes?Hasta antes de iniciarse las protestas, en la policía uniformada la instrucción era una: no se dispara, a no ser que la vida del policía esté en riesgo; carros lanzagua para diluir los saqueos y disturbios; no se interviene con manifestantes pacíficos en el lugar. Y así quedó reflejado en el día de ayer.Uno de los hechos que más llamaron la atención esta nueva jornada de 18-O fue el ingreso al sector donde antes estaba la estatua del general Manuel Baquedano, en el que manifestantes intentaron derribar el perímetro que resguardaba la base del monumento. ¿Por qué Carabineros no lo impidió? Quien se hace cargo de esa interrogante es el jefe Nacional de Orden y Seguridad, general Marcelo Araya, quien defendió la estrategia empleada por la policía uniformada: “Había entre cinco mil y seis mil personas en ese momento en el lugar, no ingresaríamos con eventuales víctimas civiles que nada tenían que ver en esos desmanes”, dice.