
De no acceder a vacunarse, el trabajador tendrá que someterse a una prueba diagnóstica —que tiene que dar negativo— cada dos días, y que quedará reflejada en el «pase verde».
La medida es una novedad en Europa y es una de las más estrictas del mundo. Tayikistán y Turkmenistán son de los pocos ejemplos donde la vacunación es obligatoria para los ciudadanos mayores de 18 años.
En Estados Unidos, por ejemplo, la vacunación es obligatoria para los empleados públicos y los trabajadores de las grandes compañías.
Pero en Italia la medida afecta a todos los lugares de trabajo y empleados de todos los sectores —tanto del ámbito público como privado—, incluidos los trabajadores autónomos. Solo quedaron fuera los autónomos que trabajan en su domicilio.
La medida, que entrará en vigor el 15 de octubre, tiene como objetivo impulsar las vacunaciones en un país que se ha visto gravemente afectado por el virus.
Quienes no presenten el certificado o lleven una falsificación se enfrentarán a multas de hasta 1.500 euros (unos US$1.760).
También pueden enfrentar la suspensión temporal de empleo y sueldo, aunque esto no significa que puedan ser despedidos, según aclaró el ministro de Trabajo, Andrea Orlando.