Conmoción por la muerte de Raffaella Carrà a los 78 años

La icónica cantante y presentadora italiana falleció este lunes de una enfermedad que desde hace un tiempo había atacado su cuerpo.

La cantante, actriz y presentadora italiana Raffaella Carrà ha muerto este lunes a los 78 años. Sergio Japino, su compañero de vida de tantos años, lo confirmó a la agencia italiana Ansa y a la cadena pública italiana Raffaella nos ha dejado. Se ha ido a un mundo mejor, donde su humanidad, su inconfundible risa y su extraordinario talento permanecerán para siempre declaró Japino, anunciando así que Italia pierde a una de las mayores divas del país y el mundo, autora de éxitos inolvidables como Caliente, caliente o Hay que venir al sur.

Hace menos de un mes, Raffaella Carrà había celebrado su cumpleaños y se había visto inundada de mensajes de buenos deseos de todo el mundo. Ella misma había querido dar las gracias a todos personalmente con un post en sus redes sociales.

El enésimo gesto de amor hacia su público y hacia quienes compartían su afecto, para que su calvario personal no perturbara su brillante recuerdo. Una mujer fuera de lo común pero dotada de una sorprendente sencillez, no tenía hijos pero los niños – decía siempre – los tenía a millares, como los 150 mil hechos para adoptar a distancia gracias al Amor el programa que más había permanecido en el corazón.

Raffaella Carrà falleció a las 16.20 de este lunes (hora Italia) después de una enfermedad que desde hace un tiempo había atacado su cuerpo menudo, pero lleno de energía contó. Y agregó a la agencia de noticias. Tenía una fuerza imparable, que la llevó a la cumbre del star system mundial, una voluntad férrea que no la abandonó hasta el último minuto, haciendo que no se filtrase nada de su sufrimiento. Es el enésimo gesto de amor hacia su público y hacia los que han compartido el afecto, para que su calvario personal no turbase su recuerdo luminoso continuó.

El funeral se definirá en breve. En sus últimas disposiciones, Raffaella pidió un simple ataúd de madera sin terminar y una urna para guardar sus cenizas. En la hora más triste, siempre única e inimitable, como su risa arrolladora. Y así es como todos queremos recordarla. Hola Raffaella.