
“Tiene una buena probabilidad y depende de cuánto apoyo le demos a la iniciativa”
El doctor Alexis Kalergis trabajó con el laboratorio chino en el estudio clínico de la vacuna Coronavac en el país. En un conversatorio organizado por la Universidad Católica del Norte, explicó que el interés nació de la compañía china y la instalación de una planta en la región es una oportunidad para descentralizar el país y diversificar la matriz de producción.
El director del Instituto Milenio en Inmunología e Inmunoterapia (IMII), el doctor Alexis Kalergis, manifestó que existe una “buena probabilidad” de que la compañía Sinovac instale en Antofagasta una planta de producción de vacunas contra el Covid-19 y, dependerá del apoyo que tenga la iniciativa, para que ésta se concrete en la región. “El interés nació de ellos”, dijo el académico quien dirigió el estudio clínico de Coronavac en el país y que, por otros proyectos, tenía una relación con la biofarmacéutica china anterior a la pandemia.
Desde que el ministro de Salud, Enrique Paris, confirmara que Antofagasta es la primera opción de Sinovac para aterrizar en el continente y establecer un punto de producción y distribución para el Cono Sur, el mundo académico y científico sigue en detalle las gestiones de la posible instalación. En ese contexto, la Dirección de Comunicaciones de la Universidad Católica del Norte (UCN) organizó el conversatorio “Centro de Producción de Vacunas COVID-19 en Antofagasta”, el que se desarrolló a través de las redes sociales de la UCN y Timeline.cl. En la actividad, moderada por el periodista Víctor Toloza, participaron el doctor Kalergis, también investigador de la Facultad de Ciencias Biológicas y la Facultad de Medicina de la Pontificia Universidad Católica; la directora Técnica del Laboratorio de Diagnóstico Molecular de la UCN, Patricia Pozo; Giuliano Bernal, jefe del Laboratorio CáncerLab de la UCN y el diputado de la República, José Miguel Castro.
El director del IMII manifestó que la cercanía con Sinovac nació antes de la pandemia ya que trabajan en el desarrollo de otro proyecto, aunque cuando comenzó la emergencia sanitaria todos los esfuerzos se concentraron en el coronavirus. Luego también ejecutaron tareas con la empresa china, como el estudio de Coronavac. Kalergis dijo que Chile logró un acuerdo con la biofarmacéutica a pesar de que el país no cuenta con manufacturación de vacunas, porque de forma previa ya advertían que aquello era un problema, lo que se evidenció con la carencia de unidades contra la tuberculosis registrada en el 2015.
Sobre el impacto que tendría la instalación de la planta en el país, el doctor apuntó al fortalecimiento que experimentaría la investigación y desarrollo, a la formación de ingenieros, químico farmacéuticos y de recurso humano desde las universidades para el sector industrial.
“Es una oportunidad para descentralizar”
En cuanto a la posibilidad de que las instalaciones se emplacen en Antofagasta, manifestó que “el interés nació de ellos (Sinovac), es parte del consorcio universitario. Tiene una buena probabilidad de materializarse y depende de cuánto apoyo le demos a la iniciativa”. El académico destacó que la idea cuenta con el respaldo del consorcio universitario (convenio firmado en marzo por la Universidad de Antofagasta, la PUC y la Universidad de Chile); el Gobierno Regional, el Instituto Milenio y el diputado Castro.
Y si bien reconoció que hay varios lugares que podrían recibir al centro de producción, declaró que Antofagasta cumple con varias condiciones estratégicas, el Gobierno Regional está involucrado en el tema y hay un trabajo académico de años en la región.
“Desde el punto de vista industrial, sería potente diversificar la matriz de la región, es una oportunidad para descentralizar. Es una oportunidad concreta y si logramos que el primer nuevo centro de vacunas sea en una región, es algo que tiene todo mi apoyo. Es una posibilidad, pero la decisión final la toman nuestros colaboradores y trabajamos para que la consideren de forma seria”, sostuvo Kalergis.
En el conversatorio también se habló sobre el impacto general de la emergencia sanitaria y, Patricia Pozo, señaló que la pandemia afectó el sector productivo de la región, muy importante para el país y en el ámbito educativo, mencionó también que incidirá en la formación de una generación de estudiantes.
“Chile siempre se ha caracterizado por sus programas de doctorado para formar capital humano y nunca nos vimos enfrentados a esto de convocar a todas las áreas de la ciencia, todo este esfuerzo debiera verse reflejado en una ganancia y ojala pudiera ser la producción de vacunas no solo para Chile, también para colaborar con otros países”, dijo la directora técnica del Laboratorio de Diagnóstico Molecular.
Giuliano Bernal detalló que un informe de la OMS precisó que el 87% de las vacunas fueron administradas en países ricos. En ese sentido, recordó que en Chile el desarrollo de vacunas comenzó en 1887. En 1953 se producía la BCG y en el 2005 se cerro la producción en el territorio. “Tener esta conversación, la necesidad de producir de vacunas en Chile, es lo mejor que podemos hacer en este minuto”, afirmó el académico.
Desde el plano político, José Miguel Castro, expuso que, a pesar de no estar entre los países ricos, en la pandemia se aprovecharon al máximo las relaciones internacionales a través de científicos como el doctor Kalergis y del Ministerio de Relaciones Exteriores, para contar con vacunas.
Y de la posibilidad de que el laboratorio chino se instale en Antofagasta, Castro indicó que “el empuje de esto son las ganas, la capacidad de poner en tabla lo que uno desea. Tenemos que seguir empujando y por eso no solo están las universidades, también se suma el Gobierno Regional, porque hay una visión para el desarrollo de la investigación y el conocimiento”.