
«Es algo que está cobrando fuerza. En los foros internacionales, hemos sido los primeros (…) Tenemos que decir que lo injusto es injusto y eso estamos haciendo como país», dijo Mayta en una declaración divulgada por la agencia estatal de noticias ABI.
El Gobierno boliviano lanzó su propuesta de liberación de patentes de las vacunas a principios de marzo y el presidente Luis Arce la reiteró la semana pasada durante una Cumbre Iberoamericana, planteando a las entidades que forman parte de la Organización de Naciones Unidas un cambio de reglas del comercio mundial .
El gobernante dijo que la liberación de patentes debería alcanzar también a los medicamentos e insumos sanitarios, cuya producción está concentrada en firmas farmacéuticas transnacionales.
Mayta hizo la declaración después de que reportes internacionales revelaran que menos del diez por ciento de la población mundial, casi exclusivamente en los países desarrollados, había sido inmunizado completamente contra el COVID-19 mediante las vacunaciones iniciadas en meses pasado.
Advirtió que la liberación de patentes para incrementar la fabricación de vacunas no era una solución inventada por Bolivia, sino una idea que «está flotando en el aire» y que no todos se animaban a plantearla.
Mayta añadió que Bolivia explicó su iniciativa sobre las patentes de las vacunas contra el COVID-19 en países como India, China y varios de África.
El canciller boliviano anunció también que la Comunidad de Estados Latinoamericanos y Caribeños (Celac) alienta actualmente el desarrollo de vacunas contra el COVID-19 con objeto de que la región pueda autoabastecerse de esos fármacos eventualmente a partir de 2022.