Warmi, la hilandería que consolida impacto social y busca el desarrollo productivo

El emprendimiento social e intercultural combina el enfoque de desarrollo de la Asociación Warmi Sayajsunqo (mujeres perseverantes, en quechua), genera 25 puestos de trabajo y en los últimos años logró exportar sus
productos a Estados Unidos, Alemania, Suiza, Australia, Uruguay y Chile. Una hilandería emplazada en la provincia de Jujuy busca consolidar el impacto social en plena puna con la compra de fibra natural de llama a más
de 600 familias productoras para la elaboración de piezas textiles y artículos de indumentaria que se exportan a Estados Unidos, Alemania, Suiza, Australia, Uruguay y Chile, entre otros destinos.
Se trata de la Hilandería Warmi, un emprendimiento social e intercultural que combina el enfoque de desarrollo de la Asociación Warmi Sayajsunqo (mujeres perseverantes, en quechua), que lidera Rosario Quispe.
La primera hilandería se gestó en 2014, con la idea de avanzar en el desarrollo socioeconómico de la región de la puna, aprovechando el recurso de la fibra de llama de manera sustentable y así darle valor en origen, al
recurso natural, explicó a Télam Gastón Arostegui, gerente general de la Hilandería Warmi.
Rosario Quispe, referente de este colectivo jujeño, agregó que el proyecto garantiza que se pueda comprar la fibra de llama a los productores de la puna, dependiendo la cantidad de que se necesite para producción.
En ese marco Quispe -en diálogo con Télam- dijo que mantienen la ilusión que la hilandería realice todo el proceso productivo la región de la puna para que alcance a una mayor cantidad de comuneros y comuneras.
El proceso productivo comienza con la obtención de la fibra de llama que encabezan pobladores de diversos parajes puneños, para luego avanzar en la totalidad del hilado en la localidad de Abra Pampa, distante a 212 kilómetros de la capital jujeña.

La esquila de la fibra de llama se realiza una vez concluido el inverno y se extiende por los siguientes seis meses y al menos en dos oportunidades los productores llevan adelante la obtención de la materia prima.
Por otra parte, la producción se ajusta a la confección de piezas textiles de decoración como mantas, mantones individuales, pies de cama, además de prendas de vestir entre ellas, ponchos, chalinas y bufandas en la ciudad
jujeña de Palpalá, donde también se comercializan las prendas. El tiempo dedicado a cada prenda, la preparación y refinación de cada terminación hecha a mano, promueven la sustentabilidad y durabilidad de las prendas con intención de crear un cambio positivo en nuestro entorno y en el cuidado del medio ambiente, indicó el empresario.
El impacto principal está en la manera que llegamos a traccionar para arriba el precio de fibra de llama con un valor que realmente beneficie al productor, con ventas directas del productor al consumidor sin intermediarios, señaló Arostegui.
En ese sentido, afirmó, pagamos por encima de lo que paga el mercado por el kilo fibra de llama y reinvertimos el 100 por ciento de lo que generamos en la región de la puna a través de los distintos proyectos que encara la
Asociación Warmi, explicó. De esta manera la propuesta garantiza la compra de fibra natural a unas 20 comunidades indígenas que abastecen de la materia prima a la hilandería lo que representa un aporte a más de 600 familias de pequeños productores.
La hilandería genera 25 puestos de trabajo y en los últimos años logró exportar sus productos a Estados Unidos, Alemania, Suiza, Australia, Uruguay y Chile.
Si bien el volumen de exportación es bajo, a su vez es considerable porque no hay registros de la exportación de estos productos textiles, sostuvo Arostegui, al detallar que del total de ventas, un 15 por ciento se destina al exterior. (Telam)