
El “Lobo” jujeño es una institución que requiere de aproximadamente 60 millones de pesos anuales, solo para cubrir gastos de salarios de empleados y futbolistas, sin contar el mantenimiento del estadio 23 de Agosto, donde además funciona la sede social y otros gastos de apertura del estadio para disputar los partidos de local.
Con el plantel que cuenta Gimnasia hasta hoy tiene un presupuesto de 2 millones de pesos mensuales, más otros 2.200.000 millones de pesos destinados a empleados de la institución.
Desde la salida de Gustavo Baravalle de la gerencia comercial, quien renunció a su cargo hace un año, la institución no volvió a tener la misma relación con los sponsor que acompañan a Gimnasia y Esgrima de Jujuy habitualmente.
Desde ese momento el cargo quedó acéfalo, nunca lo reemplazaron y hoy no hay una persona que dedique su tiempo a planificar los recursos para afrontar algo tan importante como los fondos necesarios para sostener los destinos de la institución.
A la fecha, la financiera fue la única firma que puso el gancho para continuar con la publicidad en la camiseta y, si bien habría acuerdo de palabra con el canal de cable y el supermercado, todavía no firmaron el contrato.
Días atrás el Gobernador de la Provincia se reunió con la cúpula dirigencial e hizo un ofrecimiento como el principal sponsor de la camiseta, sin embargo el mismo no fue el que esperaban en el “Lobo” y aun no cerraron. Lo mismo sucede con el Banco, que todavía no se están acercando en el dialogo y los caminos no conducen a buen puerto.
Lo cierto es que con esto la situación se desnuda la real importancia que tiene la función comercial dentro de una entidad deportiva de elite, ya que los dirigentes aún no lograron suplir la ausencia de un cargo que en la vida institucional de hoy se ha transformado en indispensable para las relaciones comerciales.