
Las tomas de tierras en distintos puntos del Conurbano y también del interior bonaerense se multiplicaron en las últimas semanas en medio de la pandemia y una fuerte retracción económica generada por las medidas de aislamiento.
La Matanza, Presidente Perón y La Plata fueron algunos de los distritos que tuvieron casos resonantes en los últimos días. Pero las usurpaciones también se extienden al interior donde se registraron casos en Mar del Plata, Azul y Bahía Blanca.
Desde el gobierno reconocen que las tomas se incrementaron en las últimas semanas y explican que la pandemia produjo una fuerte recesión que afectó la actividad económica. Y los sectores vulnerables son las principales víctimas.
Se trata de un fenómeno que lleva años, pero que creció de manera exponencial durante la pandemia de coronavirus y los efectos de la cuarentena. Una explicación que arrojan desde la política es que las fuerzas de seguridad estuvieron por un lado abocadas a los controles y por otro de licencia por reserva. Eso habría dejado margen para ejecutar usurpaciones.
«Es un problema estructural que se agravó en los últimos cuatro años de ajuste y desindustrialización», explicó a LPO el subsecretario de Urbanismo y Hábitat de la provincia, Rubén Pascolini, quien además reconoce que la pandemia generó una fuerte retracción económica que impacta en todo el mundo y también en la provincia.
Uno de los casos más resonantes ocurrió en el barrio Numancia Sur, de Guernica (Presidente Perón) donde alrededor de 500 familias tomaron un predio privado y ocuparon 35 hectáreas que estaban destinadas a un proyecto inmobiliario.
Según trascendió, la usurpación la controla el Movimiento Evita en sintonía con referentes del gobierno local. Todo está previsto para que la semana que viene haya un desalojo, que al parecer los impulsores de la toma buscan desactivar. Incluso trascendió que se están vendiendo terrenos de ese predio en Facebook a 50.000 pesos.
Todo empezó a mediados de julio, cuando un grupo de personas tomaron un campo de unas 300 hectáreas destinado a la construcción del barrio San Cirano. Entre el miedo y la preocupación, los vecinos lograron que la policía de la provincia se instale en el lugar.
La salida -dicen desde el gobierno de la provincia- pasa por varias acciones del Estado coordinadas y reconocen que una usurpación que se termina consolidando a la fuerza termina en una villa con graves problemas estructurales quien la habitan.
Fuentes del gobierno le piden responsabilidad a las organizaciones sociales. Saben que muchas están detrás de las tomas.
La salida -dicen- pasa por varias acciones del Estado coordinadas y reconocen que una usurpación que se termina consolidando a la fuerza termina en una villa con graves problemas estructurales quien la habitan.
En La Plata ya se registraron entre 18 y 22 intentos de usurpaciones este año. También hay focos en Florencio Varela, en Cañuelas, La Matanza y en los municipios de Pilar y de Presidente Perón. Y, con menos intensidad, entre los partidos de San Martín, Vicente López y Escobar.
El líder del Movimiento de Trabajadores Excluidos (MTE), Juan Grabois, habló sobre el tema en las últimas horas y dijo que existe «una oleada» de toma de tierras y que se va a profundizar.
Quien le respondió fue la ministra de Desarrollo Territorial y Hábitat de la Nación, María Eugenia Bielsa, quien no negó el déficit habitacional, pero señaló que «lo que está sucediendo respecto a las tomas, en muchos casos tiene que ver más con situaciones delictivas».
Desde La Plata hablan de situaciones sociales complejas. «El desempleo hace que las personas vayan siendo desplazadas a condiciones habitacionales cada vez más precarias», dicen.
Pero no tienen un porcentaje de ilegitimidad en otros casos. «Son usurpaciones difíciles de controlar y muy permeables», apuntan.
Este martes, el intendente de Pinamar, Martín Yeza, comunicó que logró frenar en ese distrito dos nuevos intentos de usurpaciones. «En ambos casos se clausuró, se intimó a presentar documentación y en ningún caso se logró acreditar titularidad», explicaron funcionarios de ese distrito.
En tanto, en Azul el municipio también debió intervenir días atrás ante una toma de terrenos del Estado provincial en la zona del Lago Güemes, un sector donde se planearon obras de infraestructura. El Ejecutivo local inició acciones judiciales.
En Mar del Plata, a mediados de junio ocurrió una toma de terrenos en el barrio Hipódromo, en el medio de un clima tenso. La ONG Asociación Civil Convocatoria al Sur se mostró a favor de los vecinos que buscaban asentarse. «Son gente del barrio. La realidad es que no tienen dónde ir a vivir y no pueden salir a trabajar porque no son esenciales», explicaron.
En tanto, en Bahía Blanca, el gobierno de Héctor Gay evitó la concreción de una usurpación que se había iniciado en la zona de El Pinar, cerca del cementerio local.