
La creación de un teatro fue una iniciativa de dos amantes de la ópera, Ernesto Leonardi Cattólica y Adolfo Liebman, quienes hicieron una propuesta concreta en 1891 al entonces gobernador Sergio Alvarado.
La obra, que atravesó por gran cantidad de dificultades y retrocesos, se terminó en 1901 y fue realizada por una empresa de Leonardi Cattólica que además de aficionado a las óperas era constructor.
La imposición del nombre de Mitre se produjo por decreto del gobernador Mariano Valle y respondió a reconocer al senador Bartolomé Mitre por el apoyo dado a Jujuy en la aprobación del proyecto de prolongación del ferrocarril a La Quiaca por la Quebrada de Humahuaca. Había sido ese un debate parlamentario muy caliente entre jujeños y salteños que el anciano senador y ex presidente volcó en favor de los primeros con una brillante argumentación.
El Mitre vivió un gran esplendor hasta la década del 60, en que se cerró por el deterioro de las instalaciones. Atrás habían quedado las grandes y exquisitas presentaciones de óperas, teatro y música clásica soñadas por los amigos Cattólica y Liebman, así como el célebre Vejigazo de los estudiantes del Colegio Nacional.
Después de la Segunda Guerra Mundial, mientras perdía brillo y su lujo se descascaraba, se transformó en cine y de ahí a lugar para festejar carnavales y hasta para peleas de box.
Salvado de la demolición, fue restaurado y reinaugurado en 1978 por iniciativa del gobernador de facto Urdapilleta.