
Un recorrido por las calles Tarapacá, Vivar, Barros Arana, alrededor del mercado Centenario, plazas Prat y Condell, nos dieron una imagen de que la medida de cerrar la llamada “zona caliente” solo sirvió para que menos vehículos particulares y de la locomoción colectiva no entraran al centro comercial iquiqueño.
Incluso la tienda Corona estaba atendiendo para ventas y de acuerdo a lo señalado por un guardia de seguridad “no tengo ordenes de pedir salvoconducto para comprar”, a diferencia de otros recintos como BancoEstado que si lo exigían para ingresar a este recinto.
“La medida que se inicia (el lunes) tiene como objetivo desincentivar que la gente venga al centro para trámite que no son primordiales ni urgentes, como puede ser el caso del cobro de una pensión de jubilación”, señalo el general Guillermo Paiva a una radio local.
La autoridad precisó que están controlando debidamente el acceso de las personas para que vengan a efectuar alguna labor esencial y con su respectivo permiso temporal para esos específicos trámites.