
La Cancillería Boliviana emitió un comunicado en el cual acusa a Evo Morales de buscar la «desestabilización de Bolivia y poner en duda la soberanía e independencia política del país».
El comunicado rechaza la versión del expresidente quien en una entrevista acusó a los gobiernos de Brasil y Estados Unidos, así como a la Unión Europea y a la Iglesia Católica, «de participar en un supuesto golpe de Estado en su contra».
«Es pertinente aclarar que Bolivia recuperó su democracia a través de un movimiento civil liderado por la juventud y llevará adelante elecciones transparentes», expresa la Cancillería.
Por otro lado, sostiene que «este tipo de calumnias y declaraciones injerencistas no deben ser permitidas por el país asilante ni por los países que respaldan la democracia».