Las llamas podrían ser clave en la lucha contra el coronavirus

Científicos belgas descubrieron anticuerpos en la sangre de este animal que ayudarían a crear un antídoto.

Las investigaciones para lograr combatir y detener la pandemia del coronavirus y sus efectos devastadores en el mundo se desarrollan sin pausa en todo el mundo y siempre hay novedades. Ahora, un grupo de científicos de Bélgica analizan las propiedades que, para neutralizar este virus, podría tener la sangre de la llama.

Investigadores del Instituto Vlaams de Biotecnología de la ciudad de Gante aseguraron que la sangre de estos camélidos, habitantes de los Andes y también del altiplano argentino, «puede servir como terapia útil durante los brotes de coronavirus».

«La viabilidad de usar los llamados anticuerpos merece más investigación», agregó un informe difundido por el periódico británico Sunday Times.

Estos anticuerpos se utilizaron por primera vez en la investigación del VIH, y demostraron su eficacia contra virus como el Síndrome Respiratorio de Medio Oriente (MERS) y el Síndrome Respiratorio Agudo Severo (SARS) en el pasado.

El tamaño de los anticuerpos, la clave

Las notables propiedades de los anticuerpos encontrados en la sangre de los camélidos (camellos, llamas y alpacas) fueron descubiertas por primera vez por una universidad de Bruselas en 1989.

El pequeño tamaño de los anticuerpos les permite atacar virus microscópicos de manera más efectiva en lo que se conoce como tecnología de nanocuerpo.

Ocurre que los anticuerpos, que son las armas del sistema inmunitario para combatir gérmenes que invaden el organismo, se adhieren a las proteínas que sobresalen de la superficie del virus. Los anticuerpos de los humanos tienden a atacar las puntas de esas proteínas, que es la parte que los virus de la gripe cambian con mayor rapidez.

La ventaja que aporta el tamaño diminuto de los anticuerpos de la llama es que pueden serpentear profundamente y atacar las partes de la gripe que no cambia o no muta.

Investigaciones anteriores

En el año 2018, antes de la mutación de la cepa que diera origen al SARS-CoV-2, un grupo de científicos del Instituto Scripps, en California, infectó llamas con múltiples tipos de gripe para provocar una respuesta inmunitaria.

Luego exploraron su sangre en busca de los anticuerpos más potentes que pudieran atacar a una amplia variedad de cepas de gripe.

Los científicos finalmente eligieron cuatro y luego comenzaron a desarrollar su propio anticuerpo sintético que usó elementos de cada uno. El resultado se probó en ratones a los que se les administraron dosis letales de gripe.

«Es muy efectivo, había 60 tipos de virus diferentes que fueron usados en el reto y solo uno no fue neutralizado y ese es un virus que no afecta a los humanos», le dijo entonces el profesor Ian Wilson, uno de los investigadores, al programa de la BBC Ciencia en Acción .

«El objetivo aquí es proveer algo que funcione de estación a estación y que también te proteja de las posibles pandemias, si aparecen», explicó el científico.

El trabajo se publicó en la revista científica Science y se encontraba en una fase muy inicial. El equipo necesitaba realizar más pruebas antes de empezar a hacer ensayos con humanos.