Fiscal pidió 22 años de prisión para policía federal que mató con su arma reglamentaria

Sergio Cuellar afirmó que "desgraciadamente hay un joven sin chance ni expectativa en esta vida" por el accionar de Bravo.

En la última audiencia del juicio que se le sigue a Julio Gustavo Bravo por dejar en estado vegetativo a un integrante de la Policía de la Provincia, el fiscal pidió al Tribunal en lo Criminal Nº 1, 22 años de prisión para el acusado.

Sergio Marcelo Cuellar en su alegato afirmó que «el Estado confió en sus aptitudes para que preste servicio en protección de la comunidad y por ello le dio un arma».

A lo largo de las tres audiencias se escucharon testimonios que daban cuenta de la frialdad y desapego por la vida con la que actuó el expolicía federal aquella mañana del 7 de julio de 2017.

Como bien lo dijo su compañero Alejandro Mora, nada hacía predecir la actitud de Julio Bravo, ya que se trataba de «un simple accidente de tránsito».

Como en todas las audiencias, en un rincón de la sala y haciendo hasta más pequeña su figura, Alicia Giménez escucha en silencio y no saca la mirada del hombre que le quitó a su hijo Sergio Moisés Lima Giménez, todas las esperanzas, los sueños, las ilusiones, además de haber destruido la vida de Judith Méndez, su esposa, y una niña de 8 años.

Haciendo alusión al informe del psicólogo Alejandro Zamar, el letrado agregó que «Bravo no tiene ningún tipo de patología mental», recordando que el imputado es una persona irascible que reacciona ante una posición adversa.

Cuellar también recordó que Bravo le provocó a Lima Giménez «daños severos a un joven de 29 años que desde aquel momento, aunque está vivo, está desconectado de la realidad, no responde a los estímulos y además no tiene ninguna expectativa de vida».

Estas palabras provocaron el quiebre de la mujer que lloraba amargamente en silencio, apenas consolada por su joven nuera.

El fiscal basó todo su alegato en el requerimiento que tiene a Bravo como el autor de los delitos de «homicidio calificado por alevosía por la condición de la víctima y por la calidad del autor en grado de tentativa en concurso real, abuso de arma de fuego y atentado agravado a la autoridad con uso de arma y por la calidad de funcionario del autor y lesiones calificadas por la condición de funcionario público del autor».

La querella integrada por Guillermo Vázquez y Luis Navarro adhirió al pedido del fiscal agregando que si existió la alevosía por disparar cobardemente desde atrás a una persona que estaba desarmada.