08-11-18 |

Gobierno reafirma apuesta a cosecha récord que apuntale la reactivación

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El Gobierno volvió a reforzar su apuesta a que habrá una recuperación de la economía hacia los primeros meses de 2019 de la mano del sector agropecuario.

Lo hizo al proyectar la campaña agraria más grande de la historia: calculó en 140 millones de toneladas de los principales cultivos argentinos.

“Si el clima acompaña”, frase repetida al momento de pronosticar producciones que en muchos casos recién están atravesando la etapa inicial de siembra, la campaña alcanzará ese volumen.

Representará un salto de 24,55% contra el alicaído ciclo previo (atravesado por la sequía del primer cuatrimestre del año, que derivó en una fuerte retracción de la producción de soja y maíz).

Contra la campaña 2016/17, cuando se lograron 136,7 millones de toneladas, representa una expansión de 2%.

Lo datos surgen de la presentación que realizaron el jefe de Gabinete de Agroindustria, Santiago del Solar, y el subsecretario de Mercados Agropecuarios, Jesús Silveyra, en la Bolsa de Cereales de Buenos Aires.

Allí explicaron que las estimaciones están dadas en base a los distintos factores como datos de suelo, agronómicos y climáticos que permiten generar modelos en simulación de rindes y, en definitiva, producciones generales.

Tras el fuerte recorte que sufrió en el ciclo anterior, el Gobierno estima que la producción final de soja -que estará disponible desde abril próximo- estará en 54,2 millones de toneladas contra las 36 millones de la campaña 17/18.

En maíz, en tanto, la proyección oficial apunta a 49 millones de toneladas, un récord absoluto.

En trigo, que ya se empezó a cosechar y tras evaluar los daños derivados de las heladas tardías y del granizo que sufrió parte de la superficie sembrada, Agroindustria aguarda 20,1 millones de toneladas.

A eso se suman, casi 3,8 millones de toneladas de girasol; 3,7 millones de toneladas de sorgo; 4,5 millones de toneladas de cebada.

En diálogo con El Cronista, Del Solar reforzó que las expectativas son más que positivas y que los modelos climáticos indican que están dadas las condiciones para llegar a esos volúmenes.

“Está todo dado para que sea un año de los promedios”, es decir que el clima ser más benevolente que el del verano anterior.

Eso porque los modelos climáticos apuntan a que el fenómeno de El Niño sea el protagonista en estos meses clave de siembra y cosecha. Un Niño “suave” garantiza que las lluvias serán normales o mínimamente por debajo de lo normal. En cambio un Niño intenso implica muchas lluvias que pueden derivar en inundaciones y recortes productivos fuertes.

En cambio, cuando se espera un fenómeno La Niña se prevé que una “suave” tenga lluvias por debajo de lo normal y una “intensa” deje ciclos con mucha falta de precipitaciones.

Eso pasó en el verano pasado: se esperaba una Niña moderada, y se apuntaba a una producción de 138 millones de toneladas. La intensidad de la sequía, que se prologó durante 4 meses y la posterior etapa de lluvias y altas temperaturas hasta entrado mayo, determinaron mayores daños a los previstos inicialmente y diezmaron la cosecha sojera, cuya producción retrocedió más de 36%.

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