13-03-18 |

Una operación de cambio de género  en Salta marca un nuevo precedente

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A través de la obra social más importante de Salta, una mujer trans pudo acceder la cirugía en una clínica.

 

 

Una paciente trans accedió a la reasignación de género el jueves. Es la primera vez que la intervención se hace en una clínica privada y con cobertura de la obra social más grande de la provincia, el Instituto Provincial de Salud de Salta (IPSS). Mientras el médico celebra el avance científico y la paciente agradece haber logrado su sueño, el caso sienta un precedente para la comunidad trans y el sistema privado de salud.

Lo que se hizo fue una compleja cirugía para modificar los genitales de nacimiento, de varón, por los de mujer, sin generar pérdida de sensibilidad. “Fue una intervención estética y funcional. Se sacaron algunos elementos del pene, pero dejamos toda la parte sensible y vascular para construir una neovagina. Se reordenaron los tejidos”, explicó el cirujano Paul Coronel, que trabaja hace algún tiempo con la comunidad trans en cambios de género.

Más allá de lo que representa la intervención para la medicina local, implica además un cambio social y cultural. “Siento que es mi regalo para la comunidad transgénero”, afirmó la paciente mientras se recuperaba de la operación, que se prolongó durante ocho horas.

El dolor no es como cualquier otro, ya que ella lo asocia a la alegría de ver “lo que tendría que haber sido” cuando nació. “Siento que mi cuerpo se corresponde con mi identidad, con algo interno mío” , afirma Zaida (nombre ficticio para preservar su identidad y su privacidad).

La intervención es la culminación de un proceso que también cubrió la obra social de mayor número de afiliados en Salta (270 mil). El médico, entusiasmado, celebra que la joven haya podido “acceder a otras operaciones y asistencia previa, como el tratamiento hormonal, la operación de prótesis mamarias, la feminización del rostro y, por último, la reasignación de género”.

Esto, asegura, marca un antes y después porque “los pacientes se iban a hacer la operación al exterior, luego a Buenos Aires, y ahora ya lo pueden hacer en la provincia. Se puede hacer porque hay especialistas, porque una obra social lo permite y por el avance de la ciencia”, resaltó el cirujano.

Derecho

Estas operaciones tienen cobertura gracias a la Ley Nacional 26.743, de identidad de género. Entre los derechos que la norma reconoció a la comunidad LGBTIQ, están los de cambio de identidad en el DNI y la inclusión de las operaciones en el plan médico obligatorio de las obras sociales.

En la recepción de la clínica aún se confunden entre “él” y “la” paciente. Lo que puede ser para algunos un cambio en dos letras, para Zaida fue equivalente a nacer de nuevo.

La madre de la paciente tiene cuatro hijas y fue la menor la que ayudó a entender que no iba a ser “una castración”, como creyó en un principio.

Ahora sabe que entre los desafíos de la maternidad está el de poder ir más allá, incluso de las propias ideas. “Es como que a las nuevas generaciones se les va abriendo la mente, a los que somos de más edad nos cuesta”, reconoce.

El tener que afrontar situaciones complejas sin el acompañamiento que esperaba hizo que la madre entendiera que iba a ser un camino difícil, en el que ella iba a tener que asumir el rol de la contención.

“Cuando ella iba a sexto grado en la Escuela Normal, las maestras me llamaban y me decían que la mandara al psicólogo. Una mamá me contó que le hacían bullying en la escuela, pero ella no me decía nada. Yo lloraba, solo quería que estudiara, porque muchos chicos se quedan en el camino, no estudian nada y el hambre te hace hacer muchas cosas”, recuerda la madre sobre una infancia en la que la inocencia no pudo durar mucho. La joven actualmente cursa un profesorado.

“Pasame el celular”, dice Zaida, y pone a sonar un audio que escuchó en el momento en que tuvo miedo. “Vos sabés que la vida que nosotros elegimos es muy difícil y que iba a tener un costo. Lograste algo por lo que muchas hasta mataríamos. Tenés que ser fuerte” la anima una amiga trans.

En esas palabras, que se vuelven especiales por la confidencialidad y la complicidad de compartir el mismo camino, ella encontró un poco de calma. La tranquilidad se volvió más real al despertar de la operación y ver que su cuerpo era otro. “Estaba aturdida con la anestesia, pero sentí felicidad y me dormí, estaba en paz”, relató.

 

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