12-03-18 |

Iván Duque y Gustavo Petro ganaron sus respectivas consultas y serán candidatos a la presidencia de Colombia

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El representante uribista y el ex alcalde de Bogotá se impusieron en las consultas presidenciales celebradas este domingo, en paralelo a la elección legislativa

 

 

Iván Duque y Gustavo Petro serán los candidatos de la derecha y la izquierda, respectivamente, en las elecciones presidenciales de Colombia, luego de imponerse en las consultas desarrollaras este domingo en una jornada en la que los colombianos también eligieron un nuevo Congreso.

Según la Registraduría Nacional, autoridad electoral, con más del 73% de los votos escrutados, Duque, del partido Centro Democrático (CD), liderado por el ex presidente Álvaro Uribe Vélez, obtenía 2.916.227 sufragios en la consulta de la derecha Gran Alianza por Colombia.

Le siguen Marta Lucía Ramírez, con 1.100.684 votos y Alejandro Ordóñez con 278.338 papeletas.

En la de la coalición de la izquierda, llamada Inclusión Social por la Paz, Petro se impuso con 2.040.066 votos, mientras su único rival, el ex alcalde de Santa Marta, Carlos Caicedo, obtenía 363.412 papeletas.

Las consultas con miras a los comicios presidenciales del 27 de mayo se hicieron en paralelo con las elecciones para Senado y Cámara de Representantes y estuvieron marcadas por denuncias de irregularidades por parte del uribismo y de Petro, que acusaron al Gobierno de no disponer de suficientes papeletas de votación.

Duque y Petro lideran la intención de voto para los comicios, en los que se elegirá al sucesor de Juan Manuel Santos.

El ex alcalde de Medellín, Sergio Fajardo, que lidera una coalición de centro y centro-izquierda, aparece en la tercera casilla de las encuestas.

Duque, un abogado de 41 años, es el ahijado político de Uribe, uno de los hombres más populares del país, y una de sus principales banderas es su oposición al acuerdo de paz que el año pasado desarmó y transformó en partido al grupo terrorista de las FARC.

El senador considera que el pacto que conllevó a la dejación de armas de 7.000 combatientes es demasiado indulgente con la otrora guerrilla comunista.

Aunque ha dicho que modificaría algunos apartados de lo negociado durante cuatro años en Cuba, difícilmente podrá reformar lo sustancial del pacto de paz. Pero su eventual presidencia genera incertidumbre en los rebeldes por proyectos pendientes de implementación.

Entre ellos el sistema de justicia pactado para atender a las millones de víctimas de medio siglo de conflicto armado, así como reformas rurales y políticas.

Petro, en tanto, es el representante de Colombia Humana y el Movimiento Alternativo Indígena y Social (MAIS). De 57 años, este economista fue guerrillero del desaparecido Movimiento 19 de abril (M-19).

Aunque es reconocido por las contundentes denuncias que hizo como senador por los vínculos entre paramilitares de ultraderecha con políticos, su imagen genera rechazo en amplios sectores por sus vínculos con el fallecido ex presidente venezolano Hugo Chávez.

Petro es el primer candidato de izquierda con posibilidades reales de poder, aunque en caso de ganar enfrentará, según los resultados preliminares, una fuerte bancada de la derecha dura en el Congreso.

 

El Gobierno colombiano autoriza votar con fotocopias en la consulta presidencial

Un monumental escándalo las elecciones legislativas más pacíficas de la historia reciente, sin un solo candidato asesinado que contabilizar durante la campaña.

Un par de horas después de abiertas las urnas, en multitud de mesas por todo el país se agotaron los tarjetones para elegir al candidato presidencial de la derecha. En Colombia es normal que los partidos convoquen a unas primarias abiertas a todo el mundo y hacerlas coincidir con unos comicios, y en esta ocasión hubo dos.

De la otra consulta, la que promovía la izquierda de Gustavo Petro, había suficientes ejemplares. De ahí las denuncias de fraude de los votantes que pretendían escoger entre Iván Duque, del Centro Democrático, y los conservadores Martha Lucía Ramírez y Alejandro Ordoñez.

Para paliar la escasez, la Registraduría Nacional decidió sobre la marcha permitir sacar fotocopias de los tarjetones que hubiera y votar una vez los firmara el jurado de cada mesa. Pero algunos no quisieron estampar su rúbrica por temor a cometer una irregularidad.

“Esto son trampas de Santos que no quiere que haya muchos votos del centro democrático”, se quejaba Rosalía Calderón, una bogotana que quería dar su confianza a Duque. Martha Lucía Ramírez señaló al gobierno y su decisión de recortar los gastos de esa elección, como el responsable. El coste de las dos consultas ascendió a 30.000 millones de pesos -unos 8 millones y medio de euros- y nunca antes había sucedido algo parecido.

Supuso un traspiés en una fecha en la que el gobierno de Juan Manuel Santos esperaba celebrar la ausencia de violencia armada y recordar las bondades de su proceso de paz, en una convocatoria electoral a la que por primera vez concurrían las FARC bajo sus propias siglas. A la tranquilidad contribuyó la tregua que decretaron tanto el ELN (Ejército de Liberación Nacional) como las Autodefensas Gaitanistas (o Clan del Golfo) para respetar el llamado a las urnas.

Precisamente el polémico pacto que firmaron las FARC y el Ejecutivo para silenciar los fusiles a cambio de dar el salto a la política, no fue el eje del debate electoral, como se creyó en un principio. Enseguida pasó a un segundo plano desplazado por la corrupción, la inseguridad callejera, la mala situación de la economía, de la Sanidad y la Educación. Y en las últimas semanas fue el miedo a repetir el modelo venezolano el tema que cogió más fuerza.

En una nación que acoge a centenares de miles de venezolanos hambrientos que escapan de un régimen que les ha condenado a la miseria, causa escalofríos pensar que el modelo chavista puede repetirse en Colombia. Y como la campaña a las elecciones legislativas se entremezcló con las presidenciales de mayo próximo, la carrera por suceder a Santos terminó por tapar a las propuestas de los candidatos a Senado y Congreso.

El detonante fue la escalada en las encuestas hasta el primer lugar de Gustavo Petro, ex guerrillero del M-19, ex senador y ex alcalde de Bogotá. Si bien solo hasta ayer se confirmaba su aspiración, se daba por hecho que sería el candidato puesto que competía en las primarias con Carlos Caicedo, un rival sin entidad para derrotarle. Petro encarna al populismo de izquierda y para sus rivales políticos rememora los inicios de Hugo Chávez.

Dado que en Colombia el poder legislativo está sumido en el absoluto desprestigio, que la corrupción llevó a la cárcel a los dos senadores santistas más votados en los anteriores comicios, a un presidente de Corte Suprema y al Fiscal Anti-corrupción, preocupa el éxito, al menos en sondeos de opinión, de una alternativa populista que sepa recoger el descontento y la indignación generalizada.

Evitar que llegue a Casa Nariño fue una de las banderas que enarboló la derecha tanto del Centro Democrático como la del ex Vicepresidente Germán Vargas Lleras. A partir del lunes, superadas las elecciones legislativas, habrá que ver si sigue siendo el asunto estrella en la campaña presidencial que ahora comienza de verdad.

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