12-03-18 |

El concejal peronista de Catamarca, de la dádiva no entregada, se arrepintió

Comentarios

0

El suceso ocurrió tras la publicación de un medio de comunicación de la provincia, sobre mercadería tirada en un galpón en medio de un barrio con extremas necesidades

 

 

Luego de que un medio de comunicación de la provincia diera a conocer que en la casa de un dirigente mano derecha del concejal Fernando Arias (FJPV) había mercadería tirada hace meses en medio de barrios de mucha pobreza y extremas necesidades, el edil justicialista habló y -al borde las lágrimas- dijo estar arrepentido. Afirmó que se trató solo de un “error humano” y que optó por no entregar la mercadería por una cuestión de salud pública pues no está en condiciones de ser consumida. “No me quiero arriesgar porque puede salir más caro el collar que el perro”, graficó. Sin embargo, no pudo dar fe de que toda la comida no es apta para el consumo humano, por lo que pedirá asesoramiento a Bromatología de la comuna capitalina para redistribuir lo que sirva.

Arias (concejal del Circuito 6 de SFVC) afirmó que no entregó la mercadería porque temía por la salud de los vecinos luego de que vándalos hicieran sus necesidades encima de algunas cajas navideñas y destruyeran mercadería que al principio estaba en el búnker de Avenida Italia. Tras el hecho delictivo, las unidades comestibles sobrantes fueron llevadas a la casa del dirigente justicialista Claudio Lencina (Barrio Marcos Avellaneda, calle Ángel Navarro), y ahí están desde diciembre del año pasado. Otra cosa llamativa fue que la denuncia por robo y destrozo de la mercadería nunca se hizo en la Comisaría.

El edil distinguió entre error político y error humano. Manifestó que no haber entregado la mercadería -así como no haber realizado la denuncia en la policía- fue un error humano, no político.  “Fue falta de organización, de disciplina, de gestión”, expresó. En relación con al robo en la sede que tenía el FJPV en Avenida Italia comentó que la mercadería se compró con fondos propios (no con recursos de Desarrollo Social) y que la urgencia en ese momento era cumplir con la gente, en tanto que el dueño del local vive en EE. UU. “No denuncie porque nunca pase por una situación de robo”, remató.

En cuanto a la mercadería que sobró y nunca se entregó, Arias sostuvo que cree que no es apta para el consumo humano pero que “en todo caso no me quiero arriesgar, ni mucho menos poner en riesgo a los vecinos”. Como sea, no pudo sostener la afirmación de que toda la mercadería no sirve.  Los vecinos le sugirieron que lo óptimo sería que profesionales de Bromatología tenga la palabra. Se convenció, e incluso se comprometió a hacer esa gestión.

Share This: