12-01-18 |

El Dakar llegó a Bolivia en medio de protestas sociales

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La carrera más extrema del mundo ingreso este jueves desde Perú a tierras bolivianas, donde le aguarda un escenario hostil por una conflictiva reforma del Código penal.

 

 

Le aguarda un escenario de protestas sociales que hostigan al presidente Evo Morales, fuerte impulsor de la competencia, a causa de una conflictiva reforma del Código penal.

Kevin Benavides (Honda) es el nuevo líder de motos del Dakar tras la sexta etapa, corrida bajo lluvia y barro en territorio boliviano y ganada por el francés Antoine Meo, que cronometró 1:54:10 horas tras el recorrido reducido de 194 kilómetros.

Mientras la competición está en pleno desarrollo en tierra incaica, en Bolivia una agitación social confronta al mandatario izquierdista, en el poder desde 2006 y con la aspiración de postularse a un cuarto mandato sucesivo para el periodo 2020- 2025.

En el momento en que el Dakar llegue desde Arequipa a La Paz el jueves, los estudiantes de la universidad pública tienen previsto manifestarse en las calles por la anulación de un resistido nuevo código penal. Además, la oriental Santa Cruz, la región más rica del país, estará inmersa en una huelga cívica por el mismo motivo.

Las protestas contra Morales se instalaron también enfrente del Palacio Quemado, la casa presidencial, y en los pasillos del Congreso, donde 14 legisladores de oposición cumplen una huelga de hambre por la anulación de la norma.

Hasta la Iglesia católica rechazó dicho código afirmando que criminaliza el derecho a la protesta ciudadana, despenaliza el microtráfico de droga, pone en entredicho la libertad de expresión, introduce control en las redes sociales, atenta contra la libertad religiosa y deroga artículos contra las ganancias ilícitas y daños lesivos contra el Estado.

Frente a la amenaza de los médicos bolivianos de no brindar atención a los pilotos del Dakar, el gobierno accedió a anular dos artículos del nuevo código penal referidos a la mala praxis, logrando acabar una huelga de 47 días.

Otros sectores mantienen, sin embargo, la confrontación con el gobierno para hacer visibles sus reclamos a la llegada de la afamada competencia internacional a Bolivia.

Centenares de camiones, quads, automóviles y motocicletas y sus asistentes de más de 50 nacionalidades, llegarán el jueves a Bolivia. Los competidores descansarán el viernes en La Paz, y el sábado partirán rumbo al sur, hacia la frontera con Argentina, a donde ingresarán el lunes.

Hasta que los competidores dejen Bolivia, el gobierno va a sufrir para que los visitantes no se lleven una mala imagen de Morales.

El sábado se disputará el tramo entre la Paz y el Salar de Uyuni (726 km) y el domingo desde esta localidad a Tupiza (584 km). El lunes el rally partirá desde Tupiza hacia la ciudad argentina de Salta (754 km).

 

“Perjudican el rally para dañar al gobierno”

Este es “uno de los momentos más difíciles del gobierno, que invirtió recursos, tiempo y dinero, porque el Dakar se va a llevar a cabo en medio de un clima de tensión y conflictividad”, dijo el analista político Carlos Cordero.

El gobierno tiene al frente una de las instituciones más influyentes del país, la Iglesia católica, que critica el nuevo Código Penal.

El ministro de Gobierno (interior), Carlos Romero, sostuvo que hay intereses políticos de grupos opositores detrás de las protestas.

“Ellos (los opositores) han decidido como estrategia perjudicar la imagen del país, afectar el Dakar. Piensan que así le hacen daño al gobierno, (pero) estarían haciendo daño al país en ese tipo de compromisos internacionales”, afirmó Romero.

Empero, el gobierno es consciente de que tal vez no pueda frenar el malestar de sectores de la ciudadanía, pues no sólo es contra la nueva ley penal, sino también contra la decisión de Morales de postularse nuevamente a la presidencia, pese a que un referendo el año pasado le negó ese deseo.

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