13-07-16 |

Determinan a convertir a Santiago en una ciudad sin contaminación

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La moderna y dinámica capital de Chile, es famosa por ser una de las ciudades más contaminadas de Latinoamérica, una situación que el Gobierno quiere cambiar definitivamente con una batería de medidas y una inversión de 1.600 millones de dólares.

CHILE-SANTIAGO

 

 

“Estamos terminando el proyecto definitivo de Santiago Respira: es el plan más estructural en décadas, logrará reducir en 80 por ciento las emisiones del transporte, 90 por ciento la de la calefacción y 33 por ciento la de la industria”, dijo el subsecretario del Ministerio de Medio Ambiente de Chile, Marcelo Mena.

Encerrada entre la cordillera de los Andes, Santiago es víctima de un fenómeno llamado “inversión térmica”, que impide la circulación del aire, especialmente en invierno.

Los principales contaminantes son el humo de los coches, la calefacción y las emisiones de la industria.

El plan Santiago Respira incluye la creación de ciclovías, la financiación de la compra de coches eléctricos, la prohibición de la leña como método de calefacción y la exigencia de certificaciones de eficiencia energética para el sistema de transportes o la industria.

El proyecto fue sometido a consulta pública y se prevé que el 16 de septiembre se culmine el trabajo y que en 2017 ya se encuentre en funcionamiento.

“Es un plan estructural para un problema estructural, a un costo en torno a 1.600 millones de dólares y un beneficio de 7.700 millones de dólares por los ahorros en salud”, indicó Mena.

Este plan no es el primer intento de las autoridades chilenas por terminar con la contaminación de Santiago.

Mirando la espesa capa de esmog gris oscuro que cubre Santiago, costaría creer Chile es uno de los países de Latinoamérica que realiza más controles sobre la calidad de su aire.

“Chile tiene la red de monitoreo más robusta de Latinoamérica, si bien una de 50 personas (de la región) es chilena, una de seis estaciones de monitoreo están en Chile; existen muchos países que no miden contaminación más que en sus capitales; en Chile medimos en más de 50 ciudades, y tenemos más de 82 estaciones de monitoreo de calidad de aire por MP2.5”, dijo Mena.

Producto de un gran esfuerzo para bajar las emisiones, los episodios de contaminación crítica han disminuido notablemente en los últimos años, pero para el arquitecto español Luis Sartorius, la solución definitiva sería llevar adelante un gigantesco proyecto de ventilación de la ciudad.

“GreenDrone City es una idea de proyecto que busca romper la inversión térmica, esa tapadera de aire caliente que no deja salir el aire contaminado, ni deja entrar aire limpio, y que se rompe cuando el aire que está tapando, se hace más caliente que el suyo propio”, explicó Sartorius.

El proyecto consiste en lograr una ventilación de la ciudad suficiente como para expulsar a la atmósfera las partículas que concentradas perjudican seriamente la salud.

Esto se haría por medio de termo ventiladores que inyecten aire caliente en función de las necesidades de temperatura y condiciones atmosféricas, para romper la inversión.

Sartorius planteó su proyecto al Gobierno chileno, pero no se mostraron interesados debido a la falta de un prototipo que garantice el funcionamiento y al costo de la intervención.

El problema ambiental no afecta solo a la capital: su mala ventilación también es un problema en el valle central de Chile hasta Puerto Montt (sur).

Existen otras ocho ciudades con altos niveles de contaminación, que son las centrales Talca, Chillán, Curicó y Los Ángeles, y las sureñas Osorno, Temuco, Valdivia y Coyhaique.

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